Valoración patrimonial en el Parque Arqueológico de Facatativá - Parque de los Tunjos
Por: Isabella Paéz
Pedro Ovalle
Sara Pineda
Hace 65 millones de años, durante la era Mesozoica en el periodo Cretácico, se formaron una serie de bloques gigantescos de arenisca. Debido a la estructuración y elevación de la cordillera Oriental, en la sabana de Bogotá y a lo largo del territorio que comprende actualmente los departamentos de Cundinamarca y Boyacá, se formaron gigantescas concavidades que se convirtieron en grandes depósitos de aguas meteóricas. Con el paso del tiempo, estos bloques gigantes fueron desapareciendo y convirtiéndose en las piedras que observamos hoy en día en la ubicación de Facatativá, gracias a un proceso de erosión. En la actualidad, gracias a distintas investigaciones arqueológicas, se ha demostrado que hace aproximadamente 12.000 años, este sitio geológico fue un asentamiento humano. Sin embargo, la comunidad indígena muisca predominó desde el año 1050 a.C ( periodo pre-cerámico) a el 800 d.C (periodo Herrera). Está aproximación se ha dado gracias a él hallazgo de pinturas murales rupestres en las piedras. Actualmente, está dinámica se evidencio hasta el siglo XX, con representaciones que hacían alusión a fenómenos sociales contemporáneos.
El Parque Arqueológico de Facatativá también llamado Parque de los Tunjos, es reconocido por su riqueza pictográfica y geológica que resalta su variedad ecológica regional. Está localizado en el municipio de Facatativá Calle 5# 12A-10, en el departamento de Cundinamarca y comprende aproximadamente 27 hectáreas. Dentro del área del parque, destacan una serie de formaciones rocosas mesomorfas características de la zona. Adicionalmente,se encuentran grabadas representaciones pictográficas en la capa más superficial de la roca, que van desde pinturas rupestres, datadas con más de 10.000 años de antigüedad, hasta anuncios publicitarios que van desde 1913 hasta el presente.Por otro lado, su importancia también radica en su ubicación geográfica al ser el único parque en toda Sudamérica que se encuentra en la mitad del casco urbano.El ministro de educación German Arciniegas en el año 1946, declaró la zona como el primer parque Arqueológico del país; lo anterior contuvo mucho significado puesto que para esa época se estaba iniciando el proceso de valoración del patrimonio arqueológico. (Recuperado de: www.colparques.net)
El proceso histórico de patrimonialización de la zona vino acompañado de distintos problemas. El primero se refirió a la reivindicación cultural de las “Piedras del Tunjo” por parte de la Junta de Acción Social, integrada por representantes facatativeños. Este equipo acude a la Academia de Historia el 13 de junio de 1934, donde mediante una carta solicitaron información sobre las disposiciones legales encaminadas a la conservación de lo que hoy en día se conoce como “El cercado de los Zipas” y los terrenos de los cuales se compone. Tres meses después, la academia responde a la Junta informando que no se encontró una ley que apoye la conservación del sitio arqueológico. Sin embargo, reconoce la existencia del decreto 560 de 1889, este proclama la belleza natural y artística del cercado más no le brinda protección. Dos años después, el representante de la cámara Luis Latorre propone un proyecto de Ley para comenzar el proceso de expropiación de los terrenos del Parque a Abraham Noé Pinto y Jenaro Parra. No obstante, esto no tuvo efecto hasta que 10 años después Julio Peña reactivó el cumplimiento de las disposiciones legales y mediante la visita de German Arciniegas logra que este en su función de Ministro de Educación entre en vigor el decreto 684 de 1946, el cual establece la última función de los terrenos como Patrimonio Arqueológico Nacional. Después de un arduo proceso de expropiación, finalmente en 1969 el Instituto Etnológico Nacional se hace cargo de la protección del Parque, hasta que en 1972 la CAR (Corporación Autónoma Regional) lo reemplaza hasta la actualidad.
Ahora bien, aunque el parque logró tener un reconocimiento frente al Estado a mediados del Siglo XX, este no se transmitió a la mayor parte de la población Facatativeña, creando así un desconocimiento en torno al valor patrimonial del parque. Dentro de este fenómeno se despliegan tres causas principales: Inicialmente, la ineficacia de las campañas de socialización del parque arqueológico no permite que la información se despliegue para toda la población y en especial para los habitantes del municipio de Facatativá. En segundo lugar, no hay interferencia activa por parte del Estado ni del gobierno departamental, lo anterior se complica ya que el ICANH no interfiere en el parque sino que está bajo cargo de la Corporación Autónoma Regional que no tiene una prospección social sobre la preservación de los hallazgos arqueológicos en la zona. Por último se evidencia un gran desapego por parte de la población local y circundante hacia la identidad y cosmogonía muysca, esto causa una predominancia del discurso geológico y ambiental sobre el contexto antropológico e histórico, cuando en teoría ambas deberían ser transversales. Los efectos de estas causas corresponden al deterioro de la pintura rupestre, los petroglifos y la poca responsabilidad ecológica por parte de la CAR, la alcaldía y la población local.
Es, entonces, donde surge la siguiente cuestión: ¿Qué implicaciones tienen estas causas en el valor social sobre el territorio y su registro arqueológico? Lo descrito anteriormente nos permite responder esta pregunta. Se puede señalar que la organización designada para la protección del Parque Arqueológico (CAR), aunque defiende los ámbitos en relación con el medio ambiente, no tiene incidencia en el componente antropológico de este. Por consiguiente, el patrimonio cultural que alberga el parque se ve opacado por la falta de atención y conservación que se le brinda. Resulta irónico que el primer parque arqueológico declarado en sur américa sea un referente de ineficiencia a nivel estatal y aún así posea este título, cargando el valor patrimonial que no se le reconoce. Finalmente, esto afecta la percepción social por parte de la comunidad facatativeña frente al significado que le otorgan al parque y, por ende, a la identidad nacional.
Referencias bibliográficas:
Martínez & Votiva. 2013. Compendio Documental del Parque Arqueológico de Facatativá. Alcaldía Municipal de Facatativá.

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